
Fuí a comer a Micaela Mar y Leña y tuve la impresión de que se trataba de un restaurante de estirpe mexicana. Cuando voy a este tipo de restaurantes evoco el recetario de Frida Kalho , en especial dos platos vinculados a la comida de bienvenida de Leon Trostsky: cerdo en salsa de pulque y huachinango al cilantro. Pero los restaurantes no exploran esas posibilidades. Debo decir que Micaela Mar y Leña tiene un chef conocedor, lo advertí por dos salsas : una de chile pasilla, vino tinto y Jerez que estaba deliciosa y una versión que añade piña al llamado Pico de Gallo y que en Yucatán se conoce Xnipek. Julio Verne, en su libro sobre cocina, sostiene que el chile ,la tortilla y el frijol no eran propios de una buena mesa . Se equivocaba . Hoy el restaurante del Torre Eiffel se llama Julio Verne. La cocina nace con el fuego, quien domina el fuego ha conquistado la cocina. Eso se exhibe en Micaela: unos camarones y unas costillas excelsas aderezadas de cierta salsa de mole con el toque clásico de la tortilla quemada dan cuenta del buen manejo del fuego. Dimos cuenta de unos ostiones a la Rockefeler que única virtud que tenían es la de ser ostiones. Optamos por un postre que podría aparecer en unos cielo de Dante , es pan delicioso con chocolate y naranja, exquisito. En Micaela Mar y Leña la cocina es arte no mercancía y por este hecho merece ser visitado.





