Por Gonzalo Navarrete Muñoz

¡Ay, yerbabuena, yerbabuena!
Que perfumas el corazón,
ven a bailar con la canela,
que ya despierta el fogón.
Canela dulce,
pimienta negra,
pimentón que enciende
la sangre y la tierra.
¡Ay, qué sabroso!
¡Ay, qué sabor!
La cúrcuma pone
su amarillo al sol.
Jengibre que pica,
que muerde y que canta,
que pone a los sueños
de pie y en danza.
Nuez moscada,
señora del aroma,
que llega despacio
y todo lo transforma.
Yerbabuena por aquí,
canela por allá,
pimienta que repica,
¡que nadie deje de bailar!
Que suene la cuchara,
que cante el caldero,
que baile la vida
con ritmo de sonero.
Siete aromas en la olla,
siete maneras de amar,
un poquito de cada una
y el mundo vuelve a sazonar.
¡Ay, yerbabuena bendita!
¡Canela de mi canción!
Que nunca le falte al mundo
Ni sabor ni corazón