Por Gonzalo Navarrete Muñoz

Caminante, por la senda del juicio,
va el hombre buscando la verdad;
y a veces confunde el precipicio
con el camino de la claridad.
Le dice la razón: «Todo está escrito,
no hay más mundo que el que puedo entender».
Pero hay un cielo detrás de lo infinito
que ni el más sabio consigue ver.
Lo razonable viste de certeza,
lleva en sus manos regla y compás;
mas no siempre la humilde naturaleza
se deja encerrar en su ademán.
Hay verdades que nacen del silencio,
que no saben de lógica ni ley;
y mentiras con traje de buen juicio
que se sientan en el trono del rey.
No basta con que algo nos convenza,
ni que el mundo lo acepte como fiel;
la razón también levanta su defensa
para un castillo que no puede ser.
Caminante, no des por verdadero
lo que encaje en tu manera de pensar;
que a veces lo imposible y lo sincero
son dos ríos que se encuentran en el mar.
Y si al final la duda te acompaña
por los caminos de la realidad,
recuerda: no todo lo que engaña es extraño,
ni todo lo razonable es verdad.
Porque el mundo es más ancho que el concepto,
más profundo que el juicio y la razón;
y hay verdades que no caben en un texto,
pero laten, silenciosas, en el corazón.