
Por Gonzalo Navarrete Muñoz
Con voz antigua alzaré mi palabra,
y con el canto libre del hermano;
será mi verso lámpara que abra
la senda hasta encontrarte, fiel cazador.
Distintos somos, sí, mas la abundancia
de muchas voces hizo nuestra suerte;
la diversidad venció la intolerancia
y dio a los pueblos una sola frente.
Hollaron tierra, templos y sembríos,
pisaron nuestros muertos con violencia;
quisieron apagar los viejos bríos,
mas no quebraron nunca la conciencia.
Jamás la dignidad cayó rendida,
ni fue vencido el corazón del hombre;
América renace de la herida
y escribe con su sangre su gran nombre.
Señora del poema y de la lira,
del canto que florece en la montaña;
con manos de sudor el sol admira,
y con la dicha siembra su campaña.
Que nadie calle el pulso de la historia,
ni el río que alimenta la memoria;
América se alza hacia la gloria,
coronada de canto y de victoria.





