VIVIR MATA: AFORISMOS

GONZALO NAVARRETE MUÑOZ

PRESENTACIÓN 9 ENE 2026 CENTRO CULTURAL JOSÉ MARTÍ

POR José Antonio de Jesús Ceballos Rivas

Los aforismos son la sabiduría destilada de la humanidad.

Todo el conocimiento del universo y de la vida, termina siendo sintetizado en unas cuantas palabras que, bien escritas, nos descubren la esencia y los secretos de todo.

Refrán, sentencia, adagio, máxima, apotegma, proverbio, aforismo… fijémonos cuantas palabras para definir, más o menos, lo mismo: las mínimas palabras que nos abren, parte a parte, la totalidad de los secretos y lo importante de todo y de cada cosa.

Recuerdo que de niño redrojeaba yo entre los libros de mi papá. Y nunca pasaba por alto un pequeño volumen de pasta verde y dura que se llamaba, “Compendio de Frases Célebres”. Y desde entonces, le tomé una devoción muy especial a ese tipo de escritura que, a lo largo de mi vida, he consultado frecuentemente, para ayudarme a pensar, para aprender a vivir.

Si nos fijamos bien, uno podría normar su vida poniendo en práctica algunos de ellos. Son pequeños filósofos de vida, maestros de la existencia.

Todos sabemos que nada nuevo hay bajo el sol. Pero la visión que cada uno tiene de todo, esa sí que, más que nueva, es única, y las palabras, las buenas palabras, son las que siempre se quedan.

Si uno lo consulta, se encuentra con que los aforismos son tan antiguos como el lenguaje.

También con que se está de acuerdo en que fue Hipócrates (400 a.C- quien los bautizó y utilizó como tales: “La vida es corta, el arte largo”, fue uno de ellos.

También se coincide en que entre otras muchas, figuras como Sócrates (470-399 a.C) –“Solo sé que no sé nada”-, Friedrich Nietzsche –“Lo que no te mata, te hace más fuerte”- y Jorge Luis Borges –“La duda es uno de los nombres de la inteligencia”-, elevaron los aforismos a una forma de expresión literaria y filosófica concisa y memorable, un arte cultivado por muchos otros a lo largo de la historia, conocidos como aforistas

Al parecer, de nuevo hay consenso en que el más prolífico de todos los aforistas de la historia ha sido, hasta ahora, el argentino José Narkosy de 95 años. El más conocido de sus aforismos es: “Hay quien arroja un vidrio roto sobre la playa, pero hay quien se agacha a recogerlo”. El segundo es: “Tantos siglos de civilización y no aprendimos a abrazarnos”. Y otro más muy conocido: “Mi mayor ilusión, es seguir teniendo ilusiones”.

Don Gonzalo Navarrete Muñoz, por su parte, ha escrito este libro que contiene 400 aforismos que no considera absolutamente de su autoría y que lo ha intitulado con uno de ellos: “Vivir mata”.

Seguramente que, como sucede con todos los aforistas, algunos de sus aforismos nos recordarán a otros, pero, algunos otros, nos parecerán nuevos de toda novedad. Sin embargo, ambos cumplen con su cometido: abrirnos los ojos, atencionar nuestros oídos y con los sensores todos: los de la piel y de la inteligencia, poder descubrir el mensaje, para esclarecer la lección y para motivarnos a emprender el camino que, inevitablemente nos ha de llevar a un perfeccionamiento de nuestra propia persona y de nuestro destino de bien y de felicidad.

Dice don Gonzalo:

-“La vida es incierta, pero la muerte muy exacta”

Y sí, si comenzáramos aceptando que habremos de morir, nos iría mucho mejor en la vida. Porque la viviríamos de mil maneras diferentes, pero sin el pendiente de querer influir tanto en ella, porque ella, sin duda, llegará exactamente cuándo y cómo deba hacerlo.

Dice también que:

-“La vida es la que toma las decisiones”.

Y cómo no reconocer que así son las cosas. Que de una u otra manera la vida va sucediendo hagamos o no hagamos nada. Pero bien que nos anima a no dejar nuestro destino en otras manos. Sabiendo que aún sin decidir nada estamos decidiendo, habremos de tomar la mejor decisión.

Dice también que:

– “El futuro se hace solo”.

¿Hay alguien que pueda negarlo?. Aún sin hacer absolutamente nada, el futuro llega completo y siempre. NO FALLA. Reflexionar en ello nos ayudaría a ser más humildes, hacer nuestra parte y a no creer que somos nosotros los que lo hacemos TODO.

Y dice:

-“El optimismo no es el estado natural del hombre, pero sí el necesario”.

Estoy de acuerdo en que mirar el vaso medio lleno en vez de medio vacío, nos facilita el caminar, el valorar y el agradecer. Estamos de acuerdo con él: no es natural ser optimista, pero sí es necesario. Intentémoslo porque seguramente muchos de nuestros pesares se originan por nuestro estado natural de NO SER OPTIMISTAS

Y más:

-“Todo hombre tiene el deber de ser el héroe de su propia historia”.

Ese debería ser nuestro deber. Pero qué difícil es de conseguir porque estamos acostumbrados a mirar hacia afuera y admirar en otros lo que deseamos o aspiramos para nosotros, sin darnos la oportunidad de descubrir que, muchas veces, tenemos de sobra lo que necesitamos y todo por no mirar hacia adentro.

Y más aún:

-“La única manera de superar el sufrimiento, es soportándolo”.

Ese es un buen remedio para muchas cosas. Y ese es un aforismo que nos induce a ser valientes y estoicos, lo que nos lleva a la dignidad.

Otro más:

-“El olvido hace posible la salida del sol”.

Quizá solo el olvido puede ponernos también en el camino del perdón, de una nueva iluminación, de los nuevos propósitos, que son otra forma de amanecer.

En fin, que “Vivir mata”, es un libro de aforismos que están listos para reafirmarnos o iluminarnos. Como requieren de reflexión, necesitan de tiempo. Y necesitan también de la disposición de la voluntad para entender y mucho más para ponerlos en práctica. Con uno solo que se nos quede en el ánimo y en los propósitos, será suficiente para enriquecer nuestra vida y el libro habrá valido la pena.

No es un libro pues, para devorar y acabar con él rápidamente, sino para degustar, bocado a bocado, sorbo a sorbo, con deleite y con paciencia; quedándonos con la esencia de su sabor para enriquecer y mejorar nuestra vida de cada día.

Dice don Gonzalo en uno de sus últimos aforismos de este libro:

“La felicidad es reconciliar los deseos y necesidades, con la realidad”.

Y eso es lo que él ha hecho: deseaba escribir este libro, necesitaba hacerlo y lo hizo. Lo ha traído a la realidad. Por ello ha sido feliz de escribirlo y, más aún, de presentárnoslo el día de hoy.