Si el hado, cruel, mudare mi destino,
y apartare tu senda de la mía,
diré que erré la senda del camino,
más no el amor que en ti reconocía.

Si el tiempo ha de borrar nuestras pisadas
y el alba ha de apagar nuestro lucero,
serán nuestras dos almas separadas,
mas nunca mi querer será extranjero.

Que puede el mundo arrebatarme todo,
la dicha, la esperanza y la fortuna;
mas no podrá cambiar, de ningún modo,
el nombre que adoré bajo la luna.

Y si al final, vencido por los años,
la vida me reclama su tributo,
diré que fueron vanos mis engaños,
si por amarte tuve mi absoluto.

Si no eres tú el amor de mi existencia,
si acaso fue mi vida la equivocada,
aceptaré del cielo la sentencia,
mas nunca de mi amor la llamarada.

Pues si nací para encontrarte un día,
y luego he de perderte en mi camino,
diré que me equivoqué de vida,
pero jamás de amor ni de destino.