Hace unos días tuve una larga conversación con mi amiga Marisol Ordaz, ella sostenía que tiene una proposición, yo opinaba lo contrario . Desde los dorados años de Grecia la “ dorada proporción  “ exige un equilibrio entre los elementos. Para probar sus afirmaciones me mostró un extraordinario dibujo :
En él se puede encontrar un código geométrico que no esclarece una proposición entre las pequeñas puertas y la altura de la fachada y , en particular, de los campanarios . El hombre de Vitrubio , este arquitecto de Julio César , nos muestra la necesidad de las medidas para que exista “ dorada proporción “:

Nuestra Catedral exhibe su desproporción en una fachada alta, que en La Colonia , y en siglos posteriores, estaba fuera de la escala de una ciudad con “ de estatura de niño y de dedal“ , como dijera el poeta López Velarde del Palacio Nacional. No hay discusión: el trabajo de Marisol nos expone un código geométrico de clara exactitud, pero sin equilibrio.