FRIDAYS-merida

Foto tomada del sitio de Friday’s Montejo: www.fridaysmerida.com.mx

La decoración de FRIDAY’S es muy acogedora: las paredes forradas de madera, decoradas con toda clase de cuadros y objetos que brindan un aire de calidez, lo mismo aparecen en ellas Cornetas que banderines, fotos antiguas que cuadros al carbón; los manteles con cuadros rojos, los grandes ventanales, las barra y los barandales dorados, la luz, que espléndidamente dispuesta crea un ambiente íntimo evitando así que la música y el constante movimiento de los jóvenes enrarezcan el clima, en fin, abundan los detalles bien pesados y mejor dispuestos; sin embargo todavía hay más: Fridays es una réplica perfecta del los clásicos bares de las grandes ciudades de los Estados Unidos; Bares de “ganadores” de “gente bonita”, de “yupies”, esos que encuentran sus antecedentes directos en los legendarios “pubs” ingleses. Este tipo de restaurante-bar aparece con frecuencia en el cine, en ellos se encuentran después del trabajo, a las cinco de la tarde, los protagonistas que desenvuelven la trama, claro está que también son sitios ideales para la comida del mediodía; y es que es bien sabido que a partir de las salida de las oficinas, y antes de la cena formal en los hogares, los norteamericanos suelen detenerse en este tipo de establecimientos para tomarse una o dos copas, conversar y perseguir descongestionarse de las presiones del día. Algo ha de quedar claro: un restaurante como Firdays crea un territorio de aspiraciones donde, por igual, hay espacio para jóvenes recién egresados de la adolescencia como para gente de la tercera edad. Evidentemente que en los fines de semana se encuentran los días estelares, quizá por eso la traducción literal del T.G.I. Friday’s sea: Gracias a Dios es viernes.

Todas estas fortalezas surten efecto en el Friday’s de Mérida que tienen la ventaja adicional de contar con un magnífico edificio en el Paseo de Montejo, con un amplio estacionamiento, brindando una comodidad apreciable para los clientes. La carta de Friday’s no traiciona el estilo del restaurante, por el contrario, lo realza. Todos los platillos parecen especialmente confeccionados para Friday’s, se revelan, sin mayores demostraciones, como especialidades de la casa. Cualquiera puede tener la certeza de que lo que ordenará solo podrá comerlo en Friday’s, aunque no se trate en sí de una originalidad. Y es que relamen no puede decirse que se trata de un restaurante de especialidades, sino de un sitio donde el manejo experto de un conjunto de variables de mercadotecnia le confiere una categoría singular. La carta ofrece “appetizers”: Sopas, ensaladas, pastas, hamburguesas, sándwich, pollos, mariscos, carnes y filetes y un menú especial: El de la Jack Daniels Grill, que ofrece carnes rojas, pollo y salmón. Los postres y los cócteles Friday’s son como usted puede esperar, espectaculares, dentro del más genuino estilo norteamericano. Para una comida pedí, como entrada, un Fried Mozzarella de seis piezas, que es un queso mozzarella cubierto con un empalizado sazonado estilo italiano y servido con salsa marinera, también ordené un Búfalo Wings de 12 piezas, que son las tradicionales alitas de pollo marinadas, fritas y picantes, que se sirven con tallos de apio y aderezo Blue Cheese, al que no hay que hacerle mucho caso, pues en mi opinión no resulta un venturoso acompañante para las alitas, que, por lo demás, suelen ser fieles y raras veces traicionan, mucho menos en un restaurante como Friday’s que es, aparentemente, muy cuidadoso con este tipo de recetas en particular. Acompañe las entradas con una copa de Piña Colada. No sé exactamente cuantas onzas contendría la enorme copa, lo cierto fue que me dio para toda la comida. Para el plato fuerte pedí unas “Baby Back Ribs” que son costillas de cerdo a la parrilla, bañadas de salsa BBQ de manzana, que se sirven acompañadas de papas a la francesa y ensalada de col; me parece, que este plato representa al Friday’s y porque, es bien sabido, el cerdo no suele provocar decepciones mayores, tanto más cuando se trata de esta receta que es típicamente norteamericana y que a mí, en lo particular, no sé porque extraño motivo, me remite a los días de Acción de Gracias, desde luego que como acompañamiento del imprescindible pavo, todo un emblema de la ocasión. Yo soy un convencido de que no existe “placer de la buena mesa” sin un postre, un café y hin licor que colabore con la digestión y con una sabrosa plática; los cambios del cóctel al vino y de este al licor suave de los postres son imprescindibles y producen sensaciones que nos reconcilian cariñosamente con la vida; por raro que le pueda parecer, Friday’s brinda las condiciones necesarias para una dilatada sobre mesa. Sus postres, desde luego, son también, de inspiración norteamericana, lo que implica una ingesta inmisericorde de calorías en la forma de helados, panes y galletas cubiertas de chocolate, crema y otras linduras de esas.

El Friday’s no necesita de recomendaciones, avala esta afirmación la cantidad de clientes que a diario colman el restaurante buscando, quizás, no la excelsitud de la carta sino esa precisas combinación de factores que hacen del Friday’s un sitio muy especial.