MOLINOS DE GASOLINA
Las calificadoras internacionales han puesto una pésima calificación a México. El presidente López Obrador , en un giro impresionante, les reclamó no tomar en cuenta la lucha que dice estar librando contra la corrupción. La respuesta fue contundente: si se toma en cuenta la corrupción. Esta lucha del gobierno federal es contra molinos de viento vistos como dragones. El señor presidente podría ir a cualquier a cualquier ciudad de México y la población le puede indicar cuánto se deja de despachar en cada una de las gasolineras de la ciudad.  Es estado de corrupción , no de derecho. La Procuraduría del Consumidor señala a las gasolineras que roban , con esta lógica la Procuraduría nos va a decir quienes asaltan y quienes asesinan pero no va a proceder contra ellos. Hace unos días una revista de circulación nacional nos describió el monumental negocio de esas “empresas”: compran el combustible robado, le roban a los consumidores  y las facturas que no entregan se las venden al gobierno. Un aprovechamiento integran de los recursos de la Patria. Particularmente dramático es que estas gavillas de rufianes le roben al rico y al pobre con igual enjundia. Parafraseando a Churchuill podremos decir que como pocas veces en el campo de los abusos humanos unos pocos abusan tanto de tantos con la complacencia de un Estado corruptor. En Mérida quizás la única gasolinera que se distingue por despachar completo sea la de Abimerhi en periférico norte; quizás haya otra : las autoridades las deberían indicar para que la gente vaya a ellas. La lucha contra la corrupción solo se libra con educación y ese tema lo dejó en el aire esta administración. Tras años de educación podemos pensar que estos cuadros tan severos se acabarán para siempre , condenando al escarnio público a los que hoy abusan del pueblo.