CristoComoSol

Cristo representado como Sol o Helios-Apolo en el Mausoleo M en la necrópolis pre-siglo-IV debajo de San Pedro en el Vaticano.

La navidad es una fiesta religiosa que conmemora el nacimiento de Jesucristo. Aunque es cierto que los historiadores y los teólogos recelan del 25 de diciembre como la fecha del acontecimiento que cambió la historia de la humanidad. Algunos, sosteniéndose en variadas pruebas, establecen el nacimiento de Cristo en marzo, abril o mayo. Tenemos noticias de que en Alejandría se celebraba la natividad de Jesús el 20 de mayo, otros han conjeturado el gran acontecimiento en el mes de septiembre. Bien se puede pensar que si había pastores realizando su labor a la intemperie era difícil que se tratara de la época invernal, abrevian algunos. Algunos ortodoxos celebran la Navidad el 6 de enero, para ir sobre seguro. Los anglo parlantes llaman a esta fiesta Christhmas, que es como decir más de Cristo.

Realmente muchos pueblos de la antigüedad celebraban el solsticio de invierno, en una suerte de homenaje al dios sol que había nacido el 21 de diciembre, considerado el día más corto del calendario solar. Ahora bien, hay que tomar en cuenta que los romanos celebraban el 25 diciembre el Natalis Solis Invicti (Nacimiento del sol invicto). Esta noción es sugestiva: el sol no puede ser vencido ni por las nubes cargadas y grises, ni por la nieve ni por todos los signos de la nueva estación; victorioso, despierta al día siguiente con sus fulgores. Tenemos que aceptar lo que era Roma en los tiempos posteriores a Cristo: la capital del mundo conocido. Así pues desde 221 poseemos registros de que se celebra el nacimiento de Cristo el 25 de diciembre en una suerte de convencionalismo que tiene sus raíces en la naturaleza y en creencias que hoy se suelen llamar paganas.

Para los mexicanos el calendario navideño se inicia a principios de diciembre con la ambientación y la costumbre en extinción de “La Rama”, prosigue con las novenas a la Virgen de Guadalupe, las olvidadas pastorelas, las posadas, la llamada Nochebuena, la Navidad, el fin de año, las novenas al Niño Dios, la fiesta de los Reyes Magos, que a lo mejor no eran reyes, ni magos, ni se llamaban Melchor, Gaspar y Baltazar, pero si eran santos si por esta voz definimos a todo aquel que busca a Jesús. Finalmente el calendario de festividades finaliza el 2 de febrero con día de la Candelaria, que es el de la bendición de los niños, de los tamales y también de la redención de la deuda del muñequito de la rosca de reyes. “La Rama” es una práctica cuyo surgimiento se ubica en el sur de Veracruz y posee un encanto: une a los vecinos y a las familias. Esta costumbre es absoluta y totalmente mexicana.

A diferencia de la mayoría de los pueblos cristianos en México celebramos la Nochebuena lo que es una inexactitud adicional, pues si se ha fijado como fecha del nacimiento de Jesucristo el 25 de diciembre ¿Porqué realizar la conmemoración una noche antes? La razón también nos es propia. Se sostiene que los aztecas conmemoraban al temible dios Hutzilopochtli del 16 al 24 de diciembre, por motivaciones similares a las de otros pueblos: para estar de fiesta en estas fechas de cambio de estación. Fue Fray Diego de Soria, prior del convento de Acolman, quien le solicitó al papa Sixto V-curiosa combinación númerica- que se autorizaran unas misas de aguinaldo (de dación, en virtud de que las misas no eran tan frecuentes como ahora). Los evangelizadores encontraron las circunstancias propicias para acometer su causa: convirtieron la fiestas del dios azteca en una oportunidad para catequizar y así crearon las posadas que invocan el peregrinaje de María Santísima y el señor San José en Belén solicitando posada.

El final de la posada era un momento estelar: el rompimiento de la piñata. La piñata puede tener sus orígenes en China y fue el gran Marco Polo quien la llevó a Italia en donde se le empezó a llamar pignatta. Originalmente se hacía de barro y posteriormente de barro y papel hasta que a nuestros días ha llegado solo confeccionada de papel. Un detalle debe ser obligado: ha de tener siete puntas, cada una equivalente a los pecados capitales. Así pues un participante de la fiesta, con los ojos vendados, debe acabar con los pecados capitales y favorece la caída de los dulces que alberga en sus entrañas la piñata. Es tipo de piñatas son nuestras y es curioso que se hayan extendido a las fiestas infantiles al grado de que se invitan a “las piñatas de los niños”. La última posada es la de la Nochebuena en que celebramos, con una cena, lo que debe conmemorarse un día después. En las próximas semanas abordaremos los símbolos, los mitos y las realidades de estos hermosos días.

Ver también:

SANTA CLAUS: ESE SIMPÁTICO IMPOSTOR

ADORNOS FALSOS EN NAVIDAD

LA HISTORIA DE LOS REYES MAGOS