
Por: Gonzalo Navarrete Muñoz
Muy bien nos define lo que negamos;
la sombra revela la luz que abrazamos.
No es sólo el sí quien el alma dibuja,
también el no firme su esencia estruja.
Negar la mentira es amar la verdad;
rechazar la injusticia, buscar la equidad.
Quien dice “no” al odio, al rencor y al engaño,
levanta en silencio un más noble peldaño.
No somos tan sólo deseos cumplidos,
también los caminos que hemos omitido.
En cada renuncia consciente y serena
se forja el carácter, se templa la vena.
Así, nuestra esencia no vive indecisa:
se escribe en aquello que nunca desliza.
Porque al elegir lo que no ha de quedar,
muy bien nos definimos con lo que al negar.





