Al futuro se llega por el pasado. De ahí el primer acierto del Ayuntamiento de Mérida de promover que a San Sebastián, La Ermita de Santa Isabel e Xcalachèn se les haya nombrado barrios mágicos o un “polígono mágico”. La Ermita , era eso: una ermita, es decir un templo que estaba a las afueras de la ciudad , un templo para ermitaños. Se puede advertir que dejando San Juan la traza pierde su línea, se da lugar a la llamada Esquina del Diamante, para desembocar en el generoso parque de la ermita. Pero he aquí que esta ermita se encontraba en el Camino Real a Campeche , tal era la causa por la cual, quien iba a nuestro gran puerto de los tiempos de la Colonia, se detenía en la ermita . Si se llegaba a la ciudad cuando las puerta de San Juan ya estaba cerrada se dormí en el otrora vasto atrio del templo en que se veneró a Nuestra Señora del Buen Viaje y después a Santa Isabel , prima de la Virgen María a quien fue a visitar tras el redentor anuncio que se le hiciera. No deja de ser cautivador que por la ermita se llegara a la Hacienda San Antonio Xcoholtè donde se estableció el Cementerio General: quizás este último viaje también requería la visita a este empleo. No se puede fijar la fecha de la edificación de este templo , para unos fue en el siglo XVII y para otros en el siglo XVI. Lo que si sabemos es que lo construyó un caballero apellidado González Ledesma. Tengo mis reservas sobre la etimología de la voz panucho , atribuyéndosela a “el pan de don Ucho”. Como otros creo que panucho es un despectivo de pan que aludía al pib que los indígenas comían en los tiempos de la Colonia a falta de trigo. Sin embargo en buena hora se hace un festival del panucho. La cocina es una de las formas superiores del arte y que en un barrio como La Ermita se cultive es encantador. San Sebastián fue un pueblo de indios amigables con los españoles. No está lleno de belleza: es una belleza. No puede dejar de mencionarse que una historia sostiene que ahí se apareció la Virgen. Un caballero hidalgo , don Juan Esteban Quijano , miembro de la acaudalada familia colonial Quijano , recibió la visita de una mujer humilde quien le expuso lo frágil de su situación económica , el hombre le dio una moneda y le dijo que la visitaría al día siguiente en su casa. Al día siguiente el ilustre caballero visitó la plaza de San Sebastián y encontró una suerte de capilla de indios, entró en ella y descubrió una Virgen de bulto a la que le atravesaba el rostro un rayo de luz. Con pasmo reconoció a la mujer que lo había visitado el día anterior y se encontró en el suelo con la moneda que le había dado. Para algunos hubo un mensaje para los indios de esta tierra: pórtate bien y se te aparece la Virgen María, madre del Dios por quien se vive. Para otros la historia no podía tener mayor trascendencia : era una Virgen blanca que se le aparecía a un blanco, sin ningún elemento de sincretismo. Sin embargo es el único barrio colonial- curiosa expresión- que conserva su fiesta. El templo , reconstruido en el siglo XX, tiene algo fascinante: espadaña y campanario, como si se unieran la orden franciscana y el clero secular. En sus inmediaciones se encontró la Flor de Mayo, la paluchería que atendió al General Salvador Alvarado al entrar a la asustada ciudad de Mérida . Por años los gobernadores visitaron el sitio como un homenaje a doña María Basto , mujer que se atrevió a atender a los “huaches” revolucionarios. Encuentro otro detalle de embrujo : se supone que a San Sebastián estaban yendo Felipe , Alma Reed , don Manuel Cirerol y don Luis Rosado Vega cuando la futura Peregrina dijo que olían muy lindo las flores y Rosado Vega le reviró : es por usted señora que dan su fragancia. Esa fue quizás la génesis de la mítica canción. Incluir a Xcalachen me parece cuerdo por la lucha que ha hecho esta zona de la ciudad por mantener su identidad en torno a la chicharra. El único reproche: nunca he entendido porque no se incluye a los buches , tan deliciosos y tanto que rayan en lo sublime. Si, el futuro viene de la antigüedad por eso del destino se viene y a eso contribuye este nombramiento que honra a la ciudad.
EL EMBRUJO DE LO MÁGICO





