RAMON LOPEZ VELARDE,  MAESTRO DE JORGE LUIS BORGES

Dice Mario Vargas Llosa que Jorge Luis Borges cambió la forma de adjetivar en la literatura castellana.  “Nadie lo vio desembarcar en la unánime noche”.  Excelente adjetivo “unánime” que dota de una expresividad fascinante a la narrativa.  “Le cruzaba el rostro una cicatriz rencorosa”, el efecto que logra el “rencorosa” es definitivo para captar la atención del lector.  Esa novedosa forma de adjetivar trasciende y llega e impacta a la memoria del lector .  Borges dice en uno de sus poemas : “Lo supieron los arduos alumnos de Pitágoras”, espléndido ejemplo de adjetivación artística y no simplemente gramática.  Borges fue un lector de López Velarde que, muchos años antes que él, había explorado una adjetivación sorprendente.  En el que quizás es su mejor poema , Mi prima Águeda, encontramos joyas exclusivas: “y mi prima llegaba con un contradictorio prestigio de algodón”, cierto que en este caso nos abruman un poco  los dos adjetivos , pero la contundencia es real.  “Aparecía resonante de almidón”, otro ejemplo que asombra.  “El sonoro corredor” nos muestra como se puede lograr una impresión perene en el lector.  En la poesía la adjetivación convencional puede ser perniciosa.  La poesía pretende hacer sentir a la razón usando a las palabras, en ese sentido tiene que emanciparse de la lógica y llegar más allá, darle al sustantivo un efecto para marcar la razón del lector con una sensación.  Dice López Velarde: “Creo que hasta le debo la costumbre heroicamente insana de hablar solo”.   Nuevamente hay dos adjetivos pero en este caso se justifican cabalmente y logra una construcción poética. “Me iba embelesando un quebradizo sonar intermitente de vajilla”, otra vez dos adjetivos que pueden debilitar la fuerza de la original,  pero que no dejan de logar poesía.   Para hablar con precisión quien cambió la forma de adjetivar en castellano fue López Velarde.   No se le puede disputar ningún mérito a Borges, pero la diferencia quizás es que a López Velarde no se le ha publicado en todo el mundo , ni se le ha estudiado tanto, ni siquiera en México.   López Velarde es una muestra más de la infatigable riqueza de la poesía mexicana .