A principios del siglo XXI tuve mucha relación con Carlos. Teníamos las comidas con el gobernador a las cuales asistía con el mayor entusiasmo. Desayunábamos con frecuencia con Roldán Peniche, a menudo participaba en el programa Xek de Letras . Luego fundamos la Academia Yucatanense de Lengua e iniciamos la elaboración del diccionario del español que se habla en Yucatán que fue vulgarmente plagado por la persona encargada de teclearlo. Sobre este tema hablé varias veces con Carlos . Organizamos un homenaje para Fernando Espejo y otro para Héctor Herrera , Choño .La última batalla la dimos en las discusiones sobre la FILEY, estábamos en contra de la dirección de esos años . No era un poeta , aunque daba clases sobre prosa poética . Supe de los achaques que lo condujeron al problema del habla y la movilidad. Lo visité y me conmovió verlo reducido. Soltero empedernido, hombre que gozaba de su soledad, pagaba un costo adicional ante la enfermedad. Hombre con una cultura respetable y una lucidez clarísima era un excelente conversador. Acompañaba la conversación con sus alegres carcajadas . He sabido que se nos ha adelantado. Lo extraño y siempre guardaré un recuerdo para el inolvidable Capepo.