En un interesante estudio Pedro Lewin Fisher, Luis Ramírez Carrillo y Estela Guzmán Ayala determinan que, de acuerdo al censo del 2020, de cada 100 familias que viven en Mérida, 20 son inmigrantes , principalmente nacionales. En el censo del 2020 Mérida tenía cerca de un millón de habitantes , si se extrapola esa cifra a 2025 el número podría llegar a un millón doscientas mil , pudiendo alcanzar  un millón cuatrocientas mil. Esto significa que ya no serían los inmigrantes  que viven en Mérida son más. Esta inmigración nutrida le crea grandes problemas a una ciudad que no estaba preparada. Aumenta el parque vehicular y se trastorna el tráfico, ejerciendo más presiones sobre las calles lo que estimula los baches; mayor demanda de una energía eléctrica menguada; mayor consumo de agua que ya tiene problemas y los ataques a la identidad, entre otros problemas. Mérida a lo largo del siglo XX decreció por periodos o se mantuvo, las cosas han cambiado con cierta violencia. Un buen grupo de intelectuales,  artistas y científicos  tuvieron que irse a México en busca de espacio para su trabajo: Antonio Mediz Bolio, Jorge Ignacio Rubio Mañé, Ermilo Abreu Gómez, Mimenza Catillo, Fernando Espejo y Arcadio Poveda, entre otros. Hoy las cosas han cambiado. La razón fundamental del atractivo es la seguridad de que gozamos , sin embargo hay una precisión: durante algún tiempo solo llegaba gente que buscaba calidad de vida, ahora gente de trabajo viene porque la inseguridad no distingue niveles socioeconómicos.

Nota al Margen : Como parte del boom inmobiliario que ha traído esta inmigración se están construyendo torres de departamentos. La pregunta es: se harán con elementos contra incendios y contra ciclones. Para los incendios nuestros bomberos quizás tengan escaleras para tres pisos y no creo que cuenten con la tecnología moderna para enfrentar un incendio de proporciones. Observación semejante se puede hacer en caso de ciclones feroces.

«Lelí é lá ú lúmmil cutz, ú lúmmil ceh, Mayab ú kabá», que es como decir esta es la tierra del pavo y el venado y Mayab es su nombre,  esta es la manera de definir a nuestra tierra. Mayab viene de “ma”, no ; y “ayab”, muchos. Esta es la tierra de los que no son muchos. En cuanto que seamos muchos el Mayab se disolverá, asi lo pueden sentir algunos aunque no lo expliquen. Tanto más si la inmigración proviene del altiplano , región por la cual en Yucatán ha habido un recelo . Desde lo tiempos de la conquista cuando Montejo trajo a nahuas  para culminar sus afanes . Otro tanto se puede decir de la expedición de Alvarado. Todos estos son mitos que quizás carezcan de mayor fuerza, pero lo cierto es que nuestra ciudad no está preparada para ser una ciudad refugio.