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Don Olegario abandonó el cargo de gobernador del estado, para el que acababa de ser electo por segunda ocasión, para ocupar su nueva posición, quedando en su lugar don Enrique Muñoz Aristegui. En 1909 llegó a Yucatán el candidato Francisco I. Madero, logrando que su discurso prendiera entre algunos jóvenes y dinámicos miembros de la sociedad. Sin embargo la maquinaria electoral se movilizó con eficacia y Muñoz Aristegui fue electo para el período 1910-1914. En la ruta para ocupar la gubernatura en forma constitucional don Enrique pretendió sacar de la contienda a sus opositores, y así, en forma arbitraria persiguió a José María Pino Suarez y a Delio Moreno Cantón. Excitado el ambiente local y el nacional, el 4 de junio de 1910 en Valladolid se dio un levantamiento armado que protestaba por el triunfo de Muñoz Aristegui. A este movimiento eminentemente local se le ha dado en llamar “la primera chispa de la revolución mexicana”. Lo cierto fue que en Yucatán a este hecho sangriento siguieron otros: el 3 de marzo de 1911 en Peto, el 4 en Temax y posteriormente en Yaxcabá. El presidente Díaz quiso corregir la situación, envió al general Luis Curiel y el 11 de Marzo de 1911 salió del gobierno don Enrique Muñoz Aristegui, quedándose en su lugar el enviado presidencial que había sido en el año de 1983 jefe de la zona militar.

Las cosas cambiaron en México y Madero nombró gobernador provisional del Estado a su correligionario y amigo José María Pino Suárez que se encontraba exiliado en Nueva Orleans. Se convocó a elecciones para lo cual dejó el cargo el señor Pino Suarez, ocupándolo el señor Jesús González, que había sido enviado para los efectos por Madero; se presentaron a la contienda electoral Pino Suárez y don Delio Moreno Cantón, presedieron a la elección actos violentos, en uno de ellos participo como miembro del partido “morenista” Felipe Carrillo Puerto, quien por aquellos años era conservador antes de convertirse al socialismo. Según se ha sostenido la elección la gano don Delio Moreno Cantón, sin embargo madero, “el apóstol de la democracia” impuso a Pino Suárez quien después fue llamado a la vicepresidencia. El hermano político de Pino Suárez, el doctor Nicolás Cámara Vales se quedó como interino y posteriormente ocupó el puesto tras ganar la elección que para el caso se convocó. Tras los asesinatos de Madero y Pino Suárez, el doctor Cámara Vales pidió una licencia indefinida al congreso y ocupó la gubernatura, don Arcadio Escobedo, a este le siguió don Felipe G. Solís y a este el general Eugenio Rascón, todos ocupando el puesto dentro del asiago período 1910-1914. Finalmente concluyó el régimen “huertista” el general Prisciliano Cortés, quien le envió a huerta dos millones de pesos del capital que se había formado para fundar la comisión reguladora del precio del henequén, tras el triunfo de don Venustiano Carranza, fue enviado a Mérida el coronel Eleuterio Ávila, que había nacido en Valladolid y había conseguido rango en las filas revolucionarias. El coronel Ávila realizó dos célebres decretos: uno abolía las deudas de los peones de las haciendas y el otro planteaba un préstamo forzoso de 8 millones que tenían que cubrir los hacendados, comerciantes y personas de la fortuna del estado. Más éxito obtuvo don eleuterio en el segundo ordenamiento que en el primero. Finalmente consiguió reunir $6, 352, 500.00. Con el advenimiento de la convención de Aguascalientes y el repliegue de don Venustiano, se dio lugar a una intriga que cubría de sospecha a la figura de Eleuterio Ávila: se le informó a Carranza que un hermano del coronel era agente del gobierno de la convención, ante estas insidias, Ávila, decidió trasladarse a México para aclarar la situación. En su lugar fue nombrado el 27 de enero de 1915 el general Toribio V. de los Santos. Don Toribio, que fue un fracaso como gobernante, para quitarse de encima a Ortíz de Argumedo como comandante militar de Mérida, lo mando a perseguir al coronel Patricio Mendoza, comandante del batallón Cepeda Peraza que se había levantado de tiempo atrás; Ortíz de Argumedo no persiguió a Mendoza, entró en entendimientos con el y volvió para desalojar del gobierno al desafortunado Toribio V. de los Santos quien tubo que abandonar la plaza. Enterado de esta situación el primer jefe nombró comandante del sureste de la República al general Salvador Alvarado. Ortíz de Argumedo, procedió de acuerdo a lo que era: saqueó la tesorería del Estado y el banco peninsular mexicano emitiendo una buena cantidad de cheques de la comisión reguladora para salir de Mérida por el oriente del estado con destino a Cuba. Sin embargo un grupo de militantes y otro de voluntarios –en el cuál se encontraban miembros de distinguidas familias meridianas– le hicieron frente al general Alvarado en Poc Boc, Blancaflor y Halachó. El 15 de marzo de 1915 hizo su entrada triunfal el general Salvador Alvarado quien ya había informado a Carranza que “el enemigo tuvo 540 muertos y 622 prisioneros” tiempo después el general Alvarado como muestra de su naturaleza generosa en una contienda en que tenía la superioridad, proclamaba el respeto que se tuvo con las vidas de los jóvenes Hugo y Julio Molina Font, hijos del gran historiador don Juan Francisco Molina Solís.