SANBORNS: ENIGMAS Y CERTEZAS

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Un Caballero estadounidense abrió una cafetería en las inmediaciones de la calle Madero, en otra época Plateros, en la Ciudad de México. Corrían las postrimerías del porfiriato y en el el año de 1903 el señor Sanborn, al abrir un café, le denomino con un “hermanos” adicional, que hacía alusión a sus hijos que morirían posteriormente. Aquella cafetería evolucionó y d una minuta reducida y oferta ceñida a us propósitos iniciales, incluidos los helados, se explayó y mudó su residencia a una de las casas más célebres de México, la Casa de los Azulejos, afamada construcción que justifica el llamar a México la “Ciudad de los Palacios”. Aquella cafetería (fuente de sodas), que competía con la del Hotel Regís, se volvió farmacia, dulcería, platería y tienda de artículos diversos. Políticos, poetas, pintores, revolucionarios –Zapata y Villa–, aristócratas de viejo cuño, artistas del teatro y de la incipiente industria cinematográfica, y hasta las señoras piadosas que iban a misa a La Profesa, acudían con asiduidad a Sanborns a desayunar, comer o tomar chocolate con alguno d los muchos pasteles que se ofrecían. El desfile de comensales duraba todo el día, así se justificaba la venta de otros géneros. Las enchiladas, el pastel de tamal, el mole y las carnes de Sanborns, servidas por mujeres “vestidas de nodrizas”, eran referencias para habitantes y visitantes de una ciudad que no se había desbordado y que se sentía convocada universalmente por una cafetería tan rica y versátil. La ampliación de la Gran Plaza incluyó un gran Sanborns, que otros tiempos fue célebre por abrir toda la noche –de ahí el logotipo–, que con sus menú propio de la Ciudad de México ha tenido un éxito un tanto exótico. Entre otras cosas, en Sanborns de la Gran Plaza se puede comer caldo tlalpeño, sopa especial Sanborns, sopa de tortilla; ensalada diversas y carnes como: sábana de res gratinada, carne asada Sanborns, punta de filete, medio pollo a la parrilla y puntas de pollo a los tres chiles. Más aún, hay un capítulo aparte, de especialidades mexicanas, en el que aparecen los chilaquiles, molletes Sanborns y tecolotes. En las especialidades del día se puede encontrar: creas rellanes de champiñones, menudo jaliscience, burritos oaxaqueños y otros platos de diferentes regiones del país. Y he aquí los extraño: el menú no está vinculado con el paladar de los meridianos y no se trata de un restaurante de especialidades, sin embargo, la cafetería es de un éxito notable. Nuevamente se advierte que las combinación de factores claves del éxito dan un resultado espectacular, más allá de la naturaleza y exquisitez del menú. Lo que hay que destacar es que el café suele ser deliciosos, singular, y esto ya es otro tino significativo. Por lo demás, las certezas, que a la vista están, podrán usar para entender los enigmas de un establecimiento que conquistó espectacularmente a los mexicanos.

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