El PERJUICIO DE LOS “PROFESIONALES” INMOBILIARIOS

Los grandes aliados de los malos desarrolladores son los dizque asesores inmobiliarias. La plusvalía, que es el primer paso para la especulación, los desarrollos que mutan la conectividad, la sustentabilidad y el nivel humano, por el paisaje o la publicidad; las casas que no tienen ninguna calidad y sí violaciones básicas como la falta de conciliación con el medio ambiente ,encuentran en los malos asesores inmobiliarios  a sus cómplices. Como sucede siempre entre esos improvisados hay una combinación de mala fe-por interés- e ignorancia. Como suele ocurrir frente al daño que hacen hay dos posiciones: desacreditarlos con el trabajo de los verdaderos profesionales o denunciarlos públicamente. La realidad es que mientras el sector no se profesionalice seguirá operando en las márgenes. Los grande proyectos urbanos de Mérida se hacen prescindiendo de los vendedores y asesores inmobiliarios por su falta de profesionalismo y por el poco respeto que tienen ante la comunidad. El problema es más grave: quien vende una casa vende un pedazo de Mérida, de ahí que el Ayuntamiento se preocupe mucho porque se eleve el nivel de la asesoría  inmobiliaria en Mérida. Crear una cultura inmobiliaria que no existe condición que ha desquiciado la ciudad y amenaza con proseguir con sus daños. Los “ambulante” o “callejeros” que son los vendedores simples, los que “muestran ” casas, no han desaparecidos por el advenimiento del internet , la razón es muy sencilla: ocupan el lugar de los asesores y así el panorama se ha vuelto más crítico. Se requiere una precisión: el ser ambulante o callejero es una condición que no se pierde por tener una oficina lujosa con secretarias, computadoras, cámaras y otros elementos que simulad modernidad; más aún: ni ser parte de una franquicia internacional los exime de su condición de vendedores incapaces de asesorar.  Es imprescindible que esta situación cambie . Quizás es necesario aplicar las dos posturas: denunciar y anunciar que hay una nueva categoría de profesionales capaces de orientar sobre el valor y el precio, sobre la condición financiera del inmueble y sobre los impuestos mismos, entre otras tantas cosas. El Lic. Gaspar Quintal Parra presentó una iniciativa de ley para los asesores inmobiliarios que prescinde de las características básicas que se requiere para poder ejercer con profesionalismo esa función. ¿Cómo puede ser asesor inmobiliario en Mérida quien ni siquiera la conoce y que por su condición de diletante contribuye a lastimar a la ciudad ? Esta propuesta se ignora absolutamente otros elementos mínimos para asesorar: condiciones de urbanismo, estilos arquitectónicos, conciliación con el medio ambiente y con el paisaje urbano, valuación, etc. Con poca controversia se puede afirmar que es un equívoco pretender una ley estatal cuando que es a los ayuntamientos a quienes compete el tema. Otro error: aspirar a que una secretaría federal certifique a asesores cuya materia de trabajo son las ciudades que tanto requieren de la colaboración de estos profesionales. Se han hecho leyes similares en México, todas , en mayor o menor medida, un fracaso que lo único que fomenta es la corrupción de ciertos organismo que lucran con una membresía cuya única utilidad es ser parte de una certificación fraudulenta. Debe repensarse el tema y corregirlo.