MÉRIDA, LA CIUDAD DE LA HIDALGUÍA

Montejo, EL Mozo, fundó la ciudad de Mérida sin que la conquista haya terminado unánimemente. Con inteligencia se levantó la nueva ciudad en medio de los cerros de la antigua Thó. Se podía esperar un ataque y de esa manera se refutaría  desde la cima de las antiguas pirámides. Así ocurrió con la célebre batalla en que se venció a Nachi Cocom. Sin escribirlo parece que Montejo estableció un pacto de territorialidad con Cocom  y otros caciques mayas (pacto que rompió con los liberales que dieron lugar a los latifundios que hcieron vivir a los indios la diáspora en su propia tierra). Varias ciudades se fundaron con el ánimo de ser para los blancos, sobrevivieron dos: Mérida y Valladolid. Estas ciudades fueron por siglos las dos únicas que tuvieron nombres en español, en toda la península no había otras; todas las demás ciudades tenían nombres mayas, los nombres en español son posteriores a la Guerra de Castas. Valladolid fue una ciudad con pretensiones, los indios no podían transitarla libremente. Hasta hoy pueden recorrerse sus mágicas calles y advertirse los blasones en algunos pórticos. La otrora dulce Zací fue asaltada salvajemente a la primera hora de la Guerra de Castas. Crímenes atroces, saqueos y el secuestro de los alambiques  y la depredación a las bodegas de alcohol en el entendido de que los mayas pensaban que el aguardiente los acercaba a Dios,  creencia que posiblemente se ha filtrado hasta nuestros días. Mérida tuvo una particularidad , quizás siendo un caso único en México, la presencia de los hidalgos- nobles españoles- en su primer Ayuntamiento y los siguientes. Para ocupar un puesto civil o militar  en esta provincia había que acreditar hidalguía desde los  ancestros españoles. La ciudad estuvo dividida por castas a lo largo de varios siglos, de suyo la traza lo mostraba. Santiago era el barrio de los indios, Mejorada de los indios  que venían de los pueblos a “mercar”. San Cristóbal era para indios de fuera de la ciudad. Mérida siguió por siglos asumiendo su presunta hidalguía, su aristocracia. Y sigue dividida, ahora en norte y sur. Cierto, en los últimos años se ha iniciado un proceso que pretende acabar con esta división. Ya hay algunos centros comerciales, cajeros, tiendas de conveniencia y otros elementos que permiten  auto sustentabilidad. Sin abjurar de si historia , Mérida tiene que lograr enmendarse y alcanzar el futuro, sin olvidar que tenemos muchos características que nos hacen distinguidos: nuestro romanticismo, nuestra comida, nuestra poesía, la pulcritud de nuestra ciudad, la conectividad maravillosa y los colores de la luz, únicos, y fascinantes en las distintas horas del día. Seguimos siendo la ciudad blanca y de la hidalguía, pero en una forma universal y más rica.