LAS HISTORIAS DE LAS ESQUINAS DE MÉRIDA

Cosme de Medici con su grupo de amanuenses solo pudieron copiar un puñado de libros a lo largo de varias décadas. Borges decía que una de las tragedias de nuestro tiempo es la cantidad de libros que se imprimen y que tienen como destino el ornato, el basurero o la contaminación intelectual.  Sin embargo el Ayuntamiento de Mérida acierta al publicar el libro de las historias de la esquinas de Mérida del Mtro. Jorge H. Alvarez Rendón, en una cuidada edición de Megamedia. En todo el tiempo que ha existido la costumbre de nombrar a las esquinas no se había escrito un libro que recogiera versiones de las historias. Por ventura nadie puede afirmar que sean ciertas ¿Para qué se quiere realidad si se puede tener imaginación y poesía?  Y es que en este pequeño volumen se conjuntan las dos vocaciones de Alvarez Rendón: cronista y literato. Quedarán para siempre las historias de El Degollado, El Tropezón, El Ave de Oro, Las Quince Letras, Aquí te Espero, La Cieguita, El Negrito, entre otras. En la Ciudad de los Blancos no había calles con nombres mayas hasta que llegó La Revolución y se consagraron dos: La Avenida de los Cupules y Los Itzaes. Sin embargo, los nombres de las esquinas son puestos por el pueblo y reconocidos por la autoridad. Hay dos historias en que se reivindica al pueblo maya : La Tucha y La Zacatecana, amén de un buen número de nombres mayas. Había más esquinas con nombres mayas que familias con apellidos del pueblo del Mayab. La tradición de nombrar a las esquinas es profundamente democrática, le expropia a los políticos el derecho de pernada de herrar las calles con nombres a menudo infames.. Este será un libro perdurable porque expone una condición fascinante que tenía la ciudad : se vivía entre fantasías. Era vivir en una ciudad mágica con historias en las esquinas. No hemos podido extender esta cautivadora costumbre a toda la ciudad, lo que nos empobrece y nos desfigura. Mientras nos rencontramos a nosotros mismos como la ciudad de la imaginación, este libro es un testimonio espléndido, es la voz que alerta de la herencia que hemos abandonado.