EL AEROPUERTO INTERNACIONAL DE LA CIUDAD DE MÉRIDA UNA HERIDA ABIERTA

Por Fernando Avila Vales

Mérida es una ciudad donde priva la discriminación. Desde su fundación fue una ciudad para blancos, de ahí su nombre castellano. Todas las ciudades de la Península tuvieron nombres mayas por siglos, menos Mérida y Valladolid: dos ciudades de hidalgos, de nobles blancos. La Colonia dividió la ciudad en barrios para que sean habitados por quien mandaba la ley: indios (Santiago), indios de fuera de la ciudad (San Cristóbal), indios que venían a vender (Mejorada) y el centro para los blancos nobles. Cuando esto acabó y la gente de los pueblos empezó a venir a Mérida se establecía fuera de la traza: en el sur, después de San Juan, justo a partir de donde hoy se encuentra Los Cocos. No fue sino hasta los años setenta de este siglo que se pavimentó el sur, obra del gran alcalde que fue Cervera Pacheco. La nueva división es norte-sur. El sur carece de equipamiento: plazas, bancos y supermercados no se encuentran. La vida en el sur es una y en el norte es otra. Hay una muralla que los divide: la del aeropuerto, que ocupa un buen espacio en el mapa. Su muro marca el gueto del sur. En él está el penal, en él se permiten muchas cosas que no pueden ocurrir en el norte. Es increíble que nadie haya sido capaz de iluminar la larga barda para evitar a los malandrines que la merodean. Es increíble que no se le de un destino más digno a  ese espacio de discriminación. La empresa concesionaria del aeropuerto , con socios que aparecen en las listas de los hombres más ricos de México, se siente indiferente a esta situación, indiferentes a los problemas que causa su presencia. Algunos han  opinan que el aeropuerto más que una herida en la ciudad es un monumento al neoliberalismo más feroz. Los que ganaron la licitación no crearon un solo puesto de trabajo, uno solo. Y ganan muy buen dinero de lo que hacemos todos los meridanos, sin que se vea ninguna retribución al sur que queda oprimido. Patricio Patrón siendo gobernador del Estado presentó el plan Metrópoli Sur. Encontró una oposición radical e incoherente. Se trataba de liberar ese espacio y conectar las dos Méridas, la del sur y la del norte. Hay gente valiosa que trabaja en el sur que no puede encontrar todo el apoyo que requiere mientras otros que crean esta situación no se muestran amigables con la ciudad. Esto tiene que cambiar para bien de Mérida, no puede seguir esta división y nadie está por encima de los intereses y el bienestar  de la ciudad.