CRABSTER, PARA VIVIR LA VIDA - meridadeyucatan.com

CRABSTER, PARA VIVIR LA VIDA

Las ciudades son una impostura, son construcciones de cemento, hierro y otros materiales con los cuales se desplaza a la naturaleza. De ahí que las ciudades sean depresivas y el hombre requiera ir a la naturaleza a oír los gritos de la vida. Ese es el primer acierto de Crabster , estar frente al mar, en el romántico malecón de Progreso. Sin embargo su menú hace armonía con el entorno. El domingo que comimos ahí  nos tomó por asalto los comentarios entre La Metamorfosis de Kafka y Crónica de una Muerte Anunciada. García Márquez nunca ocultó sus imitaciones : la entrada de su novela es similar a la de Kafka: “El día que lo iban a matar Santiago Nasar se despertó… ”. Dije que en Cien Años de Soledad aparecían personajes de Cortázar, Carpentier y Carlos Fuentes. Patricio discurrió sobre los pasajes fantásticos que según él eran los mejores de la novela. En tanto dábamos cuenta de una crema de langosta, realmente una obra de arte con el dulce y armónico sabor de la langosta. Proseguimos con el pulpo con castacán, encantador y cariñoso. Lo mismo se puede decir del pulpo con recado colorado que es una aproximación a nuestro paladar clásico. Ciertos tacos de langosta resultan memorables. Al ir a Crabster es obligada la ruta que va de una cerveza o un aperitivo, el vino helado y el licor de sobremesa.  Todo es cautivador. A Crabster se va a vivir la vida y también a  imaginarla como en las novelas de García Márquez .