ANÉCDOTAS DE UN SANCOSMECO: ANÉCDOTAS Y CHUCHERÍAS

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Yo nunca fui racista, pues toda mi vida me “llevé” bien con, “mestizos”, “indios”, ó “huiros”. Algunas personas de la amistad de mis padres, que pertenecían a cierta “clase” de gente Yucateca, siempre criticaban que yo me “juntara” con esta “clase baja” de gente. Y yo me decía; ¿Y con quien “carajos” me voy a llevar?, si los “ricos” son más “indios” que los que trabajan de “peones” en sus “casonas”, ¡Sólo porque se apellidan Cámara, Iturralde ó Peón, eso no les quita el “Hua” que tienen muchos “Yucas” de “buenas familias”, y el dinero no los hace más españoles, pues están más “cruzados” con los mayas, desde épocas de la esclavitud!, esta casta Divina, ya se acabó, pues ellos mismos la acabaron, con sus derechos de “pernada” con los aborígenes, por no decir las “degeneradas” actuaciones de los “Tatiches” con las pobres “inditas” de 14 y 15 años, que al “huevo” tenían que dormir con los hijos de los “patrones”, pues era natural que los muchachos aprendan a tener sexo gratis.

Aclarado el asunto racial, les diré que yo tuve muchos amigos de todo “genero” y de razas, pues en “San Cosme” habían en ese tiempo (1934-35) muchas familias alemanas, varios españoles, muchas “quintas” de hortalizas de Chinos (por lo menos habían 10). En cada lote ó “manzana” de terreno, siempre vivían 5 ó 6 Orientales, cultivando la tierra y sembrando todo tipo de legumbres. Recuerdo muy bien los lugares y direcciones de dichas “hortalizas”. La más grande y famosa “quinta” de ese tiempo feliz, era la de un chino joven, muy alto y fuerte llamado Samuel, dicha “manzana” estaba en la calle 14 por 37. Enfrente de la casa de Don David Goof, a solo 3 “cuadras” de mi hogar, allí trabajaban 10 ó 12 “chinitos”, todos eran empleados ó socios de Samuel. Cada sábado mi papá me daba un peso de plata 0.720, iba yo con el mentado Samuel, con un “Sabucán” grandote y me daba lechugas, tomates, papas, cebollas, rábanos, cilantro, “quimbombó”, nabos, colinabos, remolachas, zanahorias y una que otra fruta como sandía ó melón, ¡¡todo por un peso!!

Esos sábados eran de lleno completo en la hortaliza, mucha gente iba a hacer su semana de compras de vegetales. Recuerdo a dos ó tres chinitos, que eran los que “despachaban” la mercancía y Samuel era el “cajero” que cobraba las ventas del producto. A mí siempre me decía Samuel en su “dialecto” españolizado, ¡Ya vino alemán, mu lubio, su pelo palece sosquil, buena pelsona, atiéndelo plonto!

Toda esta comunidad de chinos, Vivian y dormían en una pieza grande, de techo de paja y rodeada de un muro de un metro de altura y de 60 ó 70 centímetros de ancho, muy bien alineada en redondo, allí dormían, cada uno con su almohada de madera de cedro, pues era su costumbre dormir en esa forma. Yo tuve mucha confianza con varios chinos que tuvieron sus “quintas”, pues todos nosotros los “chamacos” vecinos, siempre les vendíamos iguanos grandes, que “pescábamos” vivos y nos pagaban 50 centavos por cada iguanote. Si estaba muerto el animal no lo compraban.

De chamaco (10 años), casi todos les teníamos miedo a los “chinos”, pues decían las “personas grandes”, que los asiáticos fumaban “opio”, y estaban tuberculosos. Todo esto eran cuentos, aunque no dudo que algunos fumaran ese “opio”. Las “quintas” que me acuerdo eran muy bonitas, habían en la calle 14 por 31, en la 26 por 23, en la 24 por 31 (donde hoy día vivo), en la 22 por 39 y en otras calles lejanas a mi casa. El famoso chino “Samuel” tenía la hortaliza más grande y bien cuidada, pues eran bastantes labriegos. Todas las noches se ponían a jugar (un juego chino de tablitas) y el escándalo de los chinos era “precioso”, pues eran muy adictos a toda clase de juegos de azar. Una mañana vimos a la policía en el terreno de hortalizas, y nos dijeron los vecinos que le habían dado 20 puñaladas al buen Samuel. Se supo después que fue por pleitos de juego. Al poco tiempo la quinta fue cerrada por todos los “chinitos”. Se acabó la hortaliza.

En mi casa de la calle 29 por 14 (Frente a mi tío Otto Milke), siempre hubo muchas matas de aguacate y otras frutas, nuestro negocio era vender en el vecindario aguacates maduros, muy lindos y grandes, a 50 centavos cada uno, claro que hacíamos buena venta y teníamos que rendir cuentas con mi mama, pues eran épocas muy duras. Recuerdo a mi tía “Chofita”, cuando me decía: ¡oye “chato” (era mi apodo) mira tu pelo, ya parecer un “enok”, toma 25 centavos, anda a “pelarte” con “Pereira”! Este buen “barbero” era el peluquero oficial de la colonia. Tenía su “barbería” en su casa habitación, en la calle 10 por 29, un “cuartucho” con una “silleta” alta de madera, allí nos ajusticiaba a todos los vecinos. La verdad era muy malo “pelando”, pero no había otro y además era barato. A lado del “barbero”, había una casa quinta muy grande y con casa bonita, con su piscina alta y grandota, en un tiempo fue “bohío”, o sea casa de “citas”, de un “jorocón” político, y venían muchas “putas” a bañarse en “cueros”, nosotros siempre acechando. La quinta se llamaba “Villa-Mónica”.

El grupo de chamacos de ese tiempo era numeroso, estaban mis primos, Fernando y Víctor Milke, los hijos del Dr. Figueroa, Los Goof, Los Segura (Pepe y Luis), el “teco” Padilla, los Evia (eran lecheros), etc., etc.

Cada quien tenía sus problemas familiares, unos más “brujas que otros, pero nosotros chamacos pues no teníamos “responsabilidad”, y nos ponían algunas “zumbas”, por tercos y traviesos, pero nos “sobábamos” las nalgas y mañana era otro día. El mejor “vacile” era ir a la tienda de abarrotes de don “Naz” Espínola y venderle periódicos que nos regalaban en las casas de gente “rica”, sacábamos algunos “quintos” para ir al cine o comprar “salbutes” con “x-ma”, en su “puesto” del mercadito de “San Cosme”. Hoy día (año 2000) salgo a caminar por mi colonia, y me pongo a recordar todas las cosas y linduras que hacíamos, parece que fue ayer, después de 65 años, recuerdo todos los lugares y casas antiguas, comercios, tiendas de abarrotes, etc. ¡Todo está allí, en mi memoria fotográfica!

Por Juan Edwin Arthur Schirp Milke

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